Sueños que van y vienen

Hace algunos meses comenzamos nuestro hogar y negocio, con todas las ilusiones
de disfrutar de nuestra familia y nuestros logros.
Regresé a Second Life en abril de 2017, con la firme idea de construir un sueño o un conjunto de sueños.

A diferencia de otras veces, mi regreso a este metamundo no obedeció a la sola curiosidad por lo que puede hacer la tecnología, o por evadir la realidad y hallar alguna manera de paliar los dolores emocionales resultantes del duelo, de la ausencia; tampoco como una suerte de terapia ocupacional. Esta vez me propuse construir una familia, un negocio, tener hijos, propiedades y, paso a paso fue ocurriendo cada cosa. Conocí a Alfred Steppenwolf quien se convirtió en el padre adoptivo de Stella y mío. Él se casó con Femilena y por ella conocí a Rosalía, mi prometida. Femilena fue además mi amante y quedó preñada de mí; sin embargo, Alfred no vio con malos ojos que ello pasara, al contrario, al fin todo quedaba en la familia.

También por Femilena conocí a mi ardiente amante Melissa y Stella conoció a su tímido novio Iruzam.

Así, la familia Steppenwolf-Mayo ha crecido hasta conformarse por ocho avatares muy unidos en muchos sentidos.

Gracias a las artes y habilidades de Alfred nos hicimos de una colina con playa en las regiones de Morgan Pass y Borgenite y hemos disfrutado de ese maravilloso sueño, rentando casas baratas a otros avatares que han gozado también con nosotros del paisaje y la calma de nuestro Resort & Spa.

Pero, a veces, los sueños en Second Life se ven amenazados por la cruda vida real.

En estos días, Alfred y yo tendremos que tomar algunas decisiones drásticas. En la vida real hemos perdido los únicos ingresos que nos sostenían y no sabemos hasta cuándo podremos sostenernos sobreviviendo. Ello significa la probable necesidad de vender todas nuestras tierras y bajar nuestras cuentas de premium a básicas, otra vez, y empezar de cero.

Charlando en el café de la plaza principal, cercano a la playa de nuestra colina,
preguntándonos y planeando cómo conservar nuestros sueños en Second Life.
Ojalá eso no ocurra y los planes de encontrar una fuente de ingresos nueva, constante y duradera nos permita continuar, como estábamos, haciendo realidad nuestros sueños.

Todos estamos tristes y preocupados y, más que nada, ocupados en hallar soluciones prácticas para no ver a nuestro sueño estallar como pompa de jabón.

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